viernes, 13 de octubre de 2017

Essen


Essen no sólo es la ciudad alemana en la que los Kinks se marcaron un conciertazo mítico en 1982 dándole caña a su último gran LP, Give the People what they want. No.


Essen es también una ciudad alemana que está muy cerquita de Dusseldorf en la que se se celebra cada año la feria más importante de juegos de mesa del planeta. En menos de 15 días empieza de nuevo este fantástico evento.

Seas novato o veterano, Essen es la Meca de todo jugón. Allí vas a flipar con la cantidad de novedades que se presentan. Vas a flipar con la cantidad de gente que ves por los pasillos esos cuatro días. Vas a flipar con lo animal que es la peña comprando juegos a espuertas (gente que va con carros y carretillas llenas hasta arriba). Vas a flipar al ver familias enteras jugando a juegos de mesa (a menudo abuelos, padres y nietos juntos a echar sus partidicas). Vas a flipar (la primera vez) con lo mala y cara que es la comida allí dentro. En definitiva, VAS A FLIPAR y punto. Muy probablemente en Essen vas a padecer la versión lúdica del síndrome de Stendhal: en algún momento te vas a bloquear y no vas a saber por dónde tirar ante tanto chiringuito, tanta peña y tanto juego. Una locura.

Las primeras veces este efecto es brutal, aunque con el paso de las ediciones, la sensación va disminuyendo.

Algo así pasa con las compras. Las primeras veces compras de manera compulsiva y es imposible resistirte a tantísimas ofertas. Así que entre las novedades y los juegos a precios irrisorios vuelves con más juegos de los que podrás estrenar ese año (la ludoteca cada vez mayor también ayuda a moderarse).


Este habría sido mi quinto Essen y los dos últimos mi forma de vivir la feria ha cambiado muchísimo. Cada vez compro menos, soy más selectivo y juego más. Mucho más.
Essen te ofrece la posibilidad de jugar los juegos que te interesan y comprobar si se vienen para casa o no. Así que si compras novedades mierdosas es tu responsabilidad.
El año pasado volví con "sólo" 12 juegos. No está nada mal para lo que fueron mis primeras veces.

Así que, aunque algunos detractores de "Spiel"se quejen de que es una feria totalmente mercantilista y consumista en la que se va a comprar y no a jugar demasiado, la realidad no es ésa: si quieres juegas más que compras.

Además, Essen no es sólo esos 4 días de Essen. Essen es la preparación del viaje, estudiarte la lista de novedades de la BGG, descargar y leer reglamentos, hacer tus reservas para recoger allí, decidir qué juegos de segunda mano buscar, intentar cerrar compras de juegos rarunos en la BGG con alemanes para que te los entreguen en la feria, estudiar los planos y ver dónde está cada editorial, hacerte tu fotito con el yayo Kramer, el tito Wallace o con el feo Uwe (qué tío más mal hecho, jajajaja), encontrarte con amigos jugones de toda España y echarte tu cervecita, las partiditas en el hotel después de la feria... Diossssss quiero irrrrrrrrrr.

Este año no asistiré al que sería mi quinto Essen, y como veis por lo que explico me jode muchísimo. Y me jode no por los juegos que no podré comprar, porque llegarán muy pronto a las tiendas. Me jode por la experiencia.

Porque en Essen, por mucho que digan, no se trata de comprar juegos. Se trata de vivirlos.

Hasta la próxima.


martes, 3 de octubre de 2017

Partidas Agosto y Septiembre 2017


Después de unas semanas de vacaciones y otras de vuelta frenética al trabajo aquí tenéis los estrenos de los últimos dos meses para que les echéis un vistazo y opinéis.

113 partidas en agosto y 67 en septiembre con 16 estrenos en total. Ahí van.

 La Cosa Nostra

Juego de cartas con negociación, faroleo, amenazas y disimulo que, en su hasta ahora única partida, tuvo poco de negociación, menos de faroleo, escasas amenazas y disimulo.

El juego promete aunque puede que tenga el problema de ser grupo-dependiente. La primera impresión fue floja por la sosa y repetitiva interacción. Le daremos una segunda oportunidad, pero empezamos mal.

Joraku

Juego mayorías (control de áreas) bastante "apañao" para lo sencillo que es. Un juego de bazas en el que deberemos usar nuestra mano para colocar y mover nuestros marcadores por el tablero. 

Interesante y entretenido, pero sin deslumbrar.


 Kerala

Familiar abstracto de colocación de losetas que entra por los ojos, pero que ahí se queda. Simplón, repetitivo y con pocas decisiones que tomar, no va a quedarse en la ludoteca. No encandiló tampoco a la familia.

Muy soso.
 Little Circuses

Kevin Wilson (Arkham Horror, Cosmic Encounter, Doom, Furia de Dracula y Ciovilización, entre otros) cambia de registro y nos trae este euro familiar, solitario multijugador de gestión de recursos y colocación de losetas. El juego no es gran cosa y destaca por su preciosa y desastrosa producción. Preciosa por sus ilustraciones y diseño gráfico. Desastrosa porque la editorial, IDW Games, erró con los iconos de cartas y losetas y no se le ocurrió mejor solución que colgar un archivo, también erróneo, en la BGG para cortar y pegar. Lamentable.


 Matryoshka

Sencillo juego de cartas con la mecánica de colección de sets que cumple con su cometido y que cabe perfectamente en una digna colección de fillers. El juego tiene una mecánica de negociación muy molona (en cada turno muestras una de tus cartas y cada uno de los otros jugadores te ofrece una de las suyas en secreto, y tú eliges a quien cambiarle una carta).

Muy majo.


El Padrino

Ya lo reseñamos AQUÍpero si no os queréis releer la reseña, resumo: gran juego de mayorías con interacción directa negativa que tiene como pega su astronómico precio, la calidad gráfica de las cartas y la mentira que supone poner en la portada la foto del Padrino, pues el tema del juego no explota en absoluto la  saga.
A pesar de ello, disfruto muchísimo cada partida.

 Seasons

Juego familiar de Regis Bonessée (Himalaya, Dice Forge) que no había jugado hasta ahora a pesar de que el juego se editó hace ya cinco años.

Un juego de gestión de mano y combos con dados bastante molón al que me gustaría darle más partidas.


 SOL

Juego familiar con personajes y mecánica de puntos de acción que tiene una mecánica de deducción original pero que falla en su conjunto. Muy plano, repetitivo y con pocas decisiones interesantes que tomar.




 Unlock!

Mucho se ha hablado ya de este Unlock! y resumiendo al máximo podemos comentar que traslada muy bien la sensación de un escape room a la mesa, pero que algunos de los acertijos son flojetes e incluso cutres (no puedo hacer spoilers, lo siento).

A pesar de este último aspecto negativo la sensación jugando con la familia ha sido muy positiva y jugaremos las aventuras que están por llegar.


The Great Zimbawe

Un Splotter Spellen. Juego de culo duro que parece la precuela light de Food Chain Magnate por parecerse en sus mecánicas y en su planteamiento. A mí FCM no me entusiasma y The Great Zimbawe tampoco lo ha hecho. 

The Great Zimbawe es el más ligero de los últimos Splotter y eso se ve en su duración pues se liquida en 90-120 minutos.

KLASK

Juego (o juguete) de destreza altamente adictivo que le vamos a pedir a los Reyes Magos en casa de la Ficha Negra.

Lo va a petar con los niños (y con los grandes).

Divertidísimo.


Nonaga

Pequeño gran juego abstracto de Viktor Bautista i Roca (coautor del Cuco Kiko) editado por Steffen Spiele.

En la línea de esta editorial: todo muy sobrio y elegante, características que le van como anillo al dedo a este juego para dos jugadores que ve la luz en Essen.

Si os van los abstractos, dadle una oportunidad.

Ballon Cup

Pequeño gran juego viejuno para dos jugadores. Una especie de Exploradores con un poquito de mala leche.

El juego no es la repanocha, pero es un gran juego para jugar con gente que está empezando o no le va el culo duro.
Contento con su adquisición.


Le Havre Puerto Fluvial

Otro juego para dos jugadores, éste con más enjundia que el anterior Balloon Cup ya que tiene buenas dosis de gestión.

A mí personalmente no me entusiasmó, pero sí creo que es un juego que encaja en ludotecas en las que se suela jugar a dos. Sobre todo para jugones que quieran descansar entre partidas duras.


Thrree Kingdoms Redux

Juego de pujas y colocación de trabajadores con una tema implementado cojonudamente y unas ilustraciones espectaculares para las cartas.

El juego se va a las tres horas y pico y es exigente. Mucha competencia y tensión en la pelea por las acciones.

La forma en la que se pueden utilizar los generales es original y abre posibilidades a tutiplén.

Hay muchas formas de puntuar pero no se puede abandonar ninguna de ellas. 

Todo muy bien hilado para este precioso y suculento juego lleno de chicha y decisiones.


Lisboa

Quienes sigáis el blog sabéis que no soy muy fan de la escuela portuguesa y en especial de Vital Lacerda. De sus diseños me quedo con Vinhos, Kanban y con este Lisboa, que me ha gustado mucho.

Lisboa es un juego de colocación de trabajadores con una explicación tan barroca e insufrible como todos los juegos de este señor. Sin embargo el juego resulta luego bastante más sencillo de entender, a pesar de que continúa con su tendencia de meter con calzador parches poco elegantes.

Detalles barrocos aparte, el juego es bueno. Te exige y te permite tomar decisiones muy interesantes constantemente. 

En definitiva, Lisboa me parece un Lacerda más sencillo de entender que el resto de sus diseños, pero esa sencillez no lo hace menos complejo ni exigente. Gran juego.

Deseando echarle más partidas.

Y hasta aquí los estrenos de estos últimos dos meses. Espero opiniones.




miércoles, 23 de agosto de 2017

Parecidos razonables 14: Steampunk Rally

"Parecidos razonables" es la sección de la Ficha Negra en la que descubriremos ilustraciones que aparecen en los juegos de mesa que nos recuerdan a personas de carne y hueso.

Este personaje de Steampunk Rally ¿se parece  o no a Drew Barrymore?






martes, 22 de agosto de 2017

Reseña El Padrino: el imperio Corleone


Autor: Eric M. Lang
Publicado por: CMON y Edge Enterteinment en español
Año de publicación: 2017
Duración: 90 minutos
Número de jugadores: 3-5
Mecánica: mayorías y colocación de trabajadores

Tengo la desgracia de ser débil con los juegos de temática mafiosa y del oeste, así que en cuanto vi este juego supe que iba a ser mío (y eso a pesar de que los setenta y pico machacantes eran una excusa perfecta para hacer oídos sordos). Para más inri, mi última visita a Gigamesh puso en mis manos la última copia de la tienda y si le metes presión a un jugón de compras ya sabéis cómo acaba la película.


Componentes

Edge acaba de editar en español este juego que editó antes CMON con todo lo que eso supone: sobreproducción, miniaturas y un pastizal que dejarse.

Como era de esperar las miniaturas son bastante molonas (no la repera, pero molonas) y los componentes son, en general, de muy buena calidad. Pero las 34 miniaturas, las 214 cartas, los 47 fichas de plástico, las 12 losetas y las 5 cajas metálicas no justifican de ninguna manera los casi ochenta euros que cuesta el juego.

Además, lo vistoso de las  miniaturas queda compensado con el lamentabilísimo diseño gráfico de las cartas de mercancía, que no pueden ser más cutres, así como algún otro componente (como la ficha de jugador inicial) que no están al nivel.

En este mismo sentido, cabe destacar que las cartas de trabajo presentan todas la misma ilustración de Vito Corleone y sólo cambia el color del margen y el texto. Un poco espartano todo, siempre relacionándolo con el precio.

También es reprochable que no se haya explotado suficientemente la "franquicia" de El Padrino, pues ni el desarrollo de las partidas, ni los lugares, ni los personajes, ni ningún otro aspecto del juego (salvo alguna anotación o cita del reglamento) hace referencia al mítico universo Corleone. Una pena.

Como último aspecto negativo de los componentes cabe destacar que las cartas de trabajo son  escasas hasta el punto de que pueden acabarse en una partida de cinco jugadores antes de que finalice el juego.

Por desgracia, esto es un aspecto que (parece ser) ya estaba previsto porque el inserto tiene hueco para nuevos ocmponentes. 

Estas cosas a mí no me gustan, y menos en un juego con ese precio.
Veamos si la experiencia lúdica compensa estos defectos.



El juego

El Padrino es un juego cuyo objetivo es tener más dinero que los demás jugadores al final de la partida, que se desarrolla en 4 rondas divididas en 5 fases. 

1.- Fase de negocios. Un nuevo edificio se coloca en el distrito del mapa con un espacio libre. Si hay varios el del distrito de menor número.

2.- Fase de acciones. Los jugadores realizan una de las cuatro acciones disponibles en su turno.

- Colocar uno de sus gángsters en uno de los edificios del tablero. Los edificios tienen una acción principal, la tapadera, y una acción secundaria, la trastienda. Cuando un matón es colocado en uno de los edificios activa inmediatamente la tapadera de ese edificio.

Laos beneficios de los edificios son conseguir dinero, recursos para completar trabajos o cartas de trabajo. Todo lo que se obtiene va a la mano y, dado que al final de ronda hay un límite de mano, se hace imprescindible utilizar la acción de blanquear dinero, que nos permite colocar cartas de dinero de nuestra mano dentro de los maletines. Sólo el dinero blanqueado contará al final de la partida para establecer el ganador.

-Colocar un familiar en uno de los espacios del tablero. Al hacer eso, el jugador activa todas las trastiendas de todos los edificios de los distritos adyacentes.

- Completar una carta de trabajo (que puede estar en su mano o bien una de las disponibles para todos los jugadores). Los trabajos permiten recolocar miniaturas de un sitio a otro, acciones extra, eliminar fichas del tablero para darle de comer a los peces del río Hudson, robar dinero, etc. Lo viene a ser un día en la oficina para un matón.

Los trabajos se completan pagando los recursos necesarios indicados en cada carta (dinero "sucio", armas o alcohol, que pueden ser sustituidos por el comodín "droga").

Cuando completas una carta de trabajo cobras su recompensa y colocas la carta completada en el maletín. Hay cuatro tipos de carta de trabajo. Al final de la partida se comprueba quien tiene mayoría de cartas en cada uno de los tipos de trabajo. Cada tipo de trabajo otorga 5 puntos a quien tenga mayoría.

- Jugar una carta de aliado, que debe haberse conseguido previamente en la penúltima fase de una ronda previa.

Si a los jugadores no les quedan miniaturas que colocar no podrán cumplir trabajos ni jugar aliados.

3.- Fase de mayorías.

Se comprueba distrito a distrito (hay siete) quien tiene mayoría en cada uno de ellos. Quien tenga mayoría (en caso de empate nadie) coloca una de sus fichas de influencia en dicho distrito. Si ya había una (o varias) la coloca encima. Quien tenga la ficha de influencia visible recibe un bonus cuando alguien extorsione un negocio (tapadera) en ese distrito de forma que también puede activarlo inmediatamente. Así, si alguien coloca un gángster en un edificio de un distrito que controlas, tú también puedes activar el edificio.

Al final de la partida cada distrito otorgará 5 puntos a quien tenga más fichas de influencia.

Aliados, dinero y trrabajos

4.- Fase de soborno

Los jugadores deben pujar por las cartas de aliado disponibles ese turno. Se puja con el dinero ya guardado en los maletines. Siempre hay disponible un aliado menos que jugadores, por lo que quien apueste menos se quedará sin carta de aliado, que ofrece beneficios y acciones extra al ser jugada.

5.- Fase de tributo al don. Los jugadores deben reducir su mano al número de cartas indicado en la ronda. En esa mano se incluye la carta de aliado recién conseguida si es que se adquirió una.

Recordemos que el dinero, los trabajos, los aliados y los recursos, son cartas que van a nuestra mano.

Al final de la cuarta ronda (en la que no hay soborno) finaliza el juego. Se otorga dinero por la mayoría de influencia en cada distrito (en caso de empate lo recibe quien tenga su ficha visible en la pila de fichas), dinero por cada mayoría en cada tipo de trabajo (en caso de empate los empatados reciben el bonus) y a eso se le suma el dinero blanqueado que cada uno tenga en sus maletines.



Opinión

El Padrino: el imperio Corleone es un buen juego de colocación de trabajadores y mayorías. No es un juego que innove nada en absoluto en cuanto a mecánicas, pero sí aporta suficiente interacción como para desmarcarse del típico euro. En cuanto a mecánicas es un euro puro y duro, pero su interacción lo diferencia del resto.

Esa interacción que planteamos como un elemento positivo no va a gustar a muchos jugadores porque es una interacción directa, dura y a veces negativa. Eurogamers calculines que queréis optimizarlo todo en vuestro tablero individual sin interferencias ajenas: absteneos. Maridos y mujeres que os llamáis  "cari" el uno al otro antes de cogeros de la mano con delicadeza: absteneos. En El Padrino vamos a recibir más de una hostia bien "da". No va a  haber nadie que se vaya sin recibir un buen zasca. Hay para todos.

La duración puede irse un poco de madre porque el diseño puede conducir al AP, pero eso se remedia rompiendo un par de piernas. Al fin y al cabo estamos jugando a la mafia (esto podría aplicarse siempre con independencia de la temática, así no habría problemas de atascos).

El juego no escala demasiado bien. Debe jugarse a cuatro o cinco jugadores. Las mayorías y las "guantás" es lo que tienen. 

Como ya apunté al hablar de los componentes resulta muy cutre que las cartas de trabajo sean insuficientes para una partida de cinco jugadores, además de que su variedad (estética y de acciones a resolver) es también pobre.

Estamos en definitiva ante un gran euro con interacción directa y desagradable que tiene una duración un poquito pasada de vueltas (no demasiado) para lo que ofrece y con una producción que, a pesar de entrar por los ojos de primeras, resulta muy irregular cuando juegas (la pieza de jugador inicial por ejemplo es de una cutrez insuperable).

Si os gusta la interacción y no os importa que haya agresiones y daño directo, El Padrino es un juego que vais a disfrutar muchísimo a pesar de que se echan de menos más referencias a la película.

Se queda. 

lunes, 21 de agosto de 2017

Reseña: Kingdomino


Autor: Bruno Cathala 
Publicado por: Blue Orange y otros. Distribuido en España por Morapiaf
Año de publicación: 2016
Duración: 15-20 minutos
Número de jugadores: 2-4
Mecánica: colección de losetas

Vamos a echarle un vistazo al reciente ganador del Spiel des Jahres 2017: Kingdomino.

Componentes

8 meeples, 4 losetas de inicio, 4 castilos de cartón iniciales y 48 losetas de dominó 2x1 que muestran diferentes tipos de terreno y numeradas por detrás del 1 al 48.

Todo muy correcto y con un precio ajustado que permite comprar el juego entre los 18 y los 20 euros.


El juego

Según el señor Cathala somos señores encargados de expandir nuestro reino. La realidad es que estamos ante un juego abstracto en el que deberemos crear un territorio de 5x5 casillas procurando obtener más puntos de victoria que los demás jugadores.

Al inicio del juego se muestra una loseta por jugador y se ordenan por valor ascendente (las losetas de mayor valor son las mejores en calidad y viceversa). A continuación el jugador inicial coloca su meeple sobre la loseta que quiere coger, luego el siguiente jugador y así hasta que se hayan reservado todas las losas.

Imagen BGG Sampsa Ritvanen
El jugador que dejó su meeple en la primera loseta (la peor de la ronda) será el inicial en la siguiente, es decir, el primero en elegir en la siguiente tanda de losetas. Luego elegirá el jugador situado en la segunda loseta, etc.                 

Una vez sacamos nuestro meeple de la loseta "reservada", lo ponemos en una de las nuevas disponibles del turno, retiramos la loseta donde estábamos y la colocamos en nuestra zona de juego. 

Al colocarla hay que respetar la norma del dominó: la nueva loseta debe conectar con una del mismo tipo previamente colocada en nuestro reino. La loseta inicial en el centro del reino, el castillo, actúa como comodín. Si no se puede colocar la loseta según "la norma del dominó", se descarta sin poder colocarla.
   
Hay diferentes tipo de terreno y las losetas pueden incluir uno o dos tipos de ellos. Algunas de las losetas tienen impresas una, dos o tres coronas. Las coronas son los multiplicadores que darán puntos por cada cuadrante de ese tipo de terreno. Así, si al final de la partida tenemos cinco casillas contiguas de bosque y tres coronas en ese mismo territorio de bosque obtendremos quince puntos de victoria por ese espacio.

Los jugadores deben construir una parrilla de 5x5 y al final de la partida obtienen los puntos que otorguen las coronas de cada tipo de terreno más un plus de diez puntos si su castillo se encuentra justo en el centro del reino y un bonus de cinco puntos si se completa totalmente el reino sin ningún hueco.

Losetas

Opinión

Kingdonimo es un pequeño juego familiar que cumple de forma sobresaliente con lo que debe aportar este tipo de juegos: quince minutos de partida con suficientes decisiones para hacerlo ameno, una pizca de azar equilibrada y una producción preciosa y de calidad.

Estamos ante un muy buen juego en su categoría, que se va a quedar en la ludoteca de la Ficha Negra a pesar de que las partidas se quedan un poco cortas con una parrilla de 5x5. A dos jugadores cada jugador juega con dos meeples y se debe construir un reino 7x7, lo que permite partidas más interesantes.

Aprovechando el éxito del juego y, sobre todo la obtención del Spiel des Jahres, ya se ha anunciado "Queendomino" una secuela independiente que podrá mezclarse con Kingdomino para hacer partidas más largas (parrilla de 7x7 a 4 jugadores) añadiendo además alguna que otra mecánica nueva. Estos matices pueden darle un puntito más a un juego que ya es excelente tal como está.

Imagen BGG de Sampsa Ritvanen
Estamos en definitiva ante un estupendo juego familiar en el que priman las abundantes virtudes sobre los pocos defectos. Un juego que muy probablemente no merezca un galardón de la dimensión del Spiel des Jahres, pero que, premios aparte, tiene hueco en cualquier ludoteca, especialmente en la de aquellos que tengáis niños o juguéis habitualmente con la familia.

Hasta la próxima reseña

miércoles, 9 de agosto de 2017

La muerte de la diversión


El otro día me vino a la cabeza aquella frase de Woody Allen en la que decía que las palabras más hermosas que puede escuchar una persona en este mundo no son "te quiero" sino "es benigno". 

A mí me pasa lo mismo, pero al revés, cuando pienso en juegos de mesa. Hay dos palabras que, juntas, son las menos hermosas que puede escuchar un jugón. Son esas perversas dos palabras que cuando aparecen en la explicación ya no hay vuelta atrás: se acabó la diversión, bienvenido sopor y  vamos con el sudoku individual para las próximas (con suerte) dos horas.

Sí amigos, si alguien pronuncia esas dos palabras mágicas, se acabó lo bueno.

"Tablero individual".

¿Quéeeee? ¿Tablero individual? Me cago en mi vida y en los putos tableros individuales.

Cada uno ahí, a lo suyo, no vaya a ser que molesten al de al lado con algún meeple. Todos concentraditos en su tablero, ordenando los cubos, alineándolos para que queden bonitos y ya,si eso, otro día nos relacionamos lúdicamente, no se vaya a enfadar nadie.

Ahora vendrán los culos duros a decirme que hay un montón de juegos trepidantes con su tablero individual. Que hay un montón de juegos que están ahí arriba en la BGG y que son lo más con sus tableros individuales (que por cierto ahora se pueden tunear a un módico precio para que no resbalen los cubos y todo mole más, nuevo campo de mercado para los más fashion). 

Me cago en la BGG y en los tableros individuales.

A ver cuánto tarda alguien en soltar la frasecita "Ficha Negra, no tienes ni puta idea, mira el Through the Ages, toma tablero individual y hostias como panes". Bueno, como panecillos, si acaso, y en mi defensa hay que decir que siempre hay excepciones. 
Hay algunos juegos en los que hay tablero individual y aún así interacción.
Hay incluso juegos que, con su tablero individual y sin interacción alguna, me gustan como ejercicio individual de optimización. Todo tiene su momento. 

Pero amigos, la regla general es que los tableros individuales matan la interacción, exterminan el puteo, aniquilan la diversión y, en definitiva, acaban con el roce. 

Y ya se sabe: sin roce no hay cariño.


Games & Rock'n'Roll 25

Games & Rock'n'Roll es la sección de la Ficha Negra en la que vamos a ponerle banda sonora a algunos juegos de mesa. Espero que os guste.

Hace mucho que no mezclamos juegos y música. Vamos con unas cuantas propuestas.

Blue (Néstor Romeral, Nestorgames, 2014) - Blue (The Jayhawks, Tomorrow the Green Grass, 1995).


Vamos con uno de esos juegos abstractos que tan bien diseña el amigo Néstor Romeral, un autor que hace estupendos juegos y que es más profeta fuera que en su tierra. El formato de sus juegos quizá no le ayude demasiado, pero muchos de sus diseños son fantásticos.

Y el tema, buff una obra maestra de los Jayhawks, temazo espectacular. Pop de artesano. Magia.
¿O no?





Constellations (Dante Lauretta e Ian Zang, Xtronaut Enterprises, 2017) - Constellations (Jack Johnson, In Between Dreams, 2005).

Juego de losetas que se financió por Kickstarter y ahora se presenta en las Gen Con.
La canción una preciosidad de ese In Between Dreams de Jack Johnson. ¿Ya hace 12 años de esta joya?
Parece que fue ayer.




Walking on the Moon (César Gómez Bernardino, 2D10, 2016) - Walking on the Moon (The Police Reggatta de Blanc, 1979).

Producto español en esta sección. No lo he jugado ni sé de qué va el juego. Se aceptan comentarios.

La canción un clásico de Police. Temazo.



Crisis(Andrew Sheering y Andrew Tompkins, Edge en español, 2009) - Easy Dos it/Sister Moonshine  (Supertramp, Crisis? What Crisis?, 1975).

Juego viejuno de cartas que editó en España Edge. estuvo en mi ludoteca pero no  lo llegué a jugar nunca. :(

Y si hablamos de la canción, en este caso LP, Supertramp nunca han sido demasiado de mi gusto. Pop pijo.

Y sí, Roger Hodgson cada vez se parece más a Carlos Jesús. Ponedle bigotillo...






Caravan (Emerson Matsuuchi; Asmodee, Devir en español y Z-Man; 2017) - Caravan (Van Morrison, Moondance, 1970).

Caravan es el título con el que (parece ser que) Z-Man va a editar el Century: Spice Road, editado en español por Devir. Sí, ese Splendor vitaminado más molón que su predecesor (cosa bastante sencilla si tenemos en cuenta la tontá supina que es Splendor).
Century es un familiar potable que triunfa en familia y que con un poco más que Splendor, mola bastante más.

Y de la cancionaca podría estar hablando días enteros. Uno de mis discos favoritos. Disco de la vida. Casi 39 minutos de Puta Obra Maestra. UN LP espectacular, masterpiece, acojonante.
Caravan y Glad Tidings son mis dos favoritas del disco, pero es que todo, todo, todo, todo es brutal.
Discarral.
Si alguien cree que esta canción no es una obra maestra que tenga "collons" y lo diga. Aquí le espero.
Jajajajaja




Y hasta aquí los cinco juegos y las cinco canciones de la sección.

Espero que os hayan gustado y que, si cono yo seguís sin vacaciones, la música os ayude a hacer el trabajo más llevadero.

Nos llegará el descanso para jugar y broncearnos.
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