miércoles, 10 de febrero de 2016

Reseña: Glass Road

Autor: Uwe Rosenberg
Publicado por: Z-Man, Filosofia, White Goblin Games y otros
Año de publicación: 2013
Duración: 40 minutos
Número de jugadores: 1-4
Mecánica: rondel, cartas y acción simultánea

En 2013, el mismo año que se publicó Caverna (aka Agricola 2.0) de Uwe Rosenberg, se publicó también este Glass Road, un juego que le encargaron al señor Rosenberg para conmemorar los 700 años de la fabricación artesanal de vidrio en el bosque de Bavaria.

El juego pasó en segundo plano, casi desapercibido, eclipsado por el Caverna y menospreciado por algunas críticas que lo acusaban de ser demasiado ligero y  tener una duración muy corta.

Vamos con nuestra opinión.

Componentes

Glass Road trae en la caja mucho, muchísimo, cartón: 168 losetas, 4 tableros individuales, uno principal y 4 tableros para el rondel, además de 40 marcadores de madera y 60 cartas de personaje (4 juegos de 15 cartas).

Abundantes y de excelente calidad, los componentes son fantásticos pero de ninguna manera justifican los 55 euros que cuesta el juego. Éste es el principal inconveniente de Glass Road.

El juego.

Glass Road se desarrolla en 4 rondas (o en 5 si decides añadir una versión larga) y el juego es muy sencillo. Se trata de ir generando recursos e ir construyendo edificios del tablero principal. Sin más.

Al principio de cada ronda tenemos 12 edificios disponibles. Los edificios son de tres tipos diferentes: los que nos permiten producir/convertir recursos cada turno, los que nos permiten producir/convertir recursos una sola vez (al construirlos) y los que nos dan puntos de victoria por determinados objetivos al final de partida. Los tres tipos de edifico dan puntos por ser construidos.

Tablero individual
Hasta aquí todo muy previsible, pero la gracia del juego está en cómo se generan recursos: cada jugador tiene un juego de 15 cartas de personaje. Cada carta tiene dos acciones posibles. Al inicio de la ronda cada jugador elige en secreto 5 de sus 15 cartas de personaje. De esas 5 cartas cada jugador va a jugar 3. En cada turno cada jugador coloca una de esas 5 cartas boca abajo. Por orden, el primer jugador muestra su carta. Si ningún jugador tiene esa carta en su mano el jugador activo podrá realizar las dos acciones del personaje jugado. Si algún jugador tiene esa carta en su mano, dicho jugador juega esa carta como acción extra y ambos jugadores sólo realizan una de las dos acciones del personaje.
Las acciones son obtener recursos o bien construir edificios.

Cómo se genera un vidrio (verde)
La segunda cosa destacable de Glass Road es que al obtener recursos no almacenamos fichas de recurso ni avanzamos en una pista o marcador. No, en Glass Road tenemos dos "relojes", dos rondeles en los que deberemos avanzar nuestros marcadores de recursos cada vez que consigamos alguno.
La gracia del rondel está en que a los dos lados de las agujas tenemos: a la izquierda, los materiales manufacturados, complejos (necesarios para construir), y a la derecha, los materiales básicos.

Cuando la aguja deja huecos en ambos lados del reloj, avanza en sentido horario. Eso puede provocar que "fabriquemos" un producto manufacturado (vidrio o ladrillo) pero también que nos quedemos sin recursos básicos.

Hay que ir con mucho ojo porque el rondel es diabólico. Puedes quedar te sin determinados recursos básicos que necesitas por querer fabricar vidrio o ladrillo y luego ver que no puedes hacer una accion determinada.

La partida acaba al final de la cuarta (o quinta) ronda y se suman los puntos de victoria que otorga cada edificio más los bonus de los edificios marrones.

Opinión

Glass Road es un juego sencillo pero con mucha miga que, eclipsado por Caverna, ha pasado desapercibido para muchos, también en España donde no ha sido editado en castellano, a diferencia de la mayoría de los demás juegos de Uwe Rosenberg.

El juego comparte cosas de diseños anteriores del autor, como el rondel, primo hermano del de Ora et labora, pero es un juego claramente diferente a las anteriores obras de Uwe Rosenberg. Más ligero, más breve y con mecánicas diferentes.

La mecánica de las cartas es fantástica. Tener que elegir 5 de entre las 15 cartas de personaje parece al principio demasiado complicado y aleatorio, pero a medida que juegas, te das cuenta de la interacción y el factor psicológico que aporta al juego. Como dije al describir las partidas, si alguien tiene en su mano la carta que jugaste, te limita a hacer sólo una acción del personaje, por lo que debes procurar que no te pillen. Por contra, tú debes intentar adivinar qué van a jugar los demás para jugar acciones extra. Sólo juegas tres cartas tuyas, pero si además adivinas lo que van a jugar los demás podrás jugar hasta 5 acciones en la ronda.
La mecánica de cartas a la "Witch's Brew" (aquí la reseña) le da al juego un factor psicológico  e interactivo brutal.

Glass Road tiene una relación duración-profundidad estupenda. En 40-45 minutos te juegas una partida con chicha y decisiones interesantísimas que tomar.

Muchos le han criticado al juego su corta duración y para mí eso es en realidad una virtud.

Algunos edificios
La mecánica de los rondeles es otra genialidad. Tienes que hacer avanzar los recursos básicos para poder activar personajes, construir edificios y, además, para poder fabricar  vidrio y ladrillo. Pero si te despistas, al rotar las agujas te puedes quedar con el culo al aire, sin los recursos básicos que necesitarás para activar otras acciones. Hay mucha mala leche en estos dos rondeles, lo que añade más decisiones interesantes al juego.

Por si esto no fuera suficiente, Glass Road es un juego en el que los fallos no se perdonan: se puntúa poco en cada partida (veintipico puntos) por lo que si te quitan un edificio que puede aportarte 5 ó 6 puntos te han dado bien pa'l pelo. Los errores se pagan mucho.

Cartas de personaje

Por último, otro aspecto muy positivo del juego es que las partidas a 1, 2 y 3-4 jugadores son completamente diferentes. 

La mecánica varía ligeramente según el número de jugadores, pero la sensación de juego es bastante diferente. Así que tenemos tres juegos en uno.

Original respecto al resto de juegos de Uwe Rosenberg, sencillo pero con chicha, con matices interesantes según el número de jugadores, con interacción directa entre jugadores, con un factor psicológico muy interesante y que escala perfectamente, Glass Road es un excelente juego muy recomendable para jugones pero muy poco recomendable para tu bolsillo pues su precio es el único inconveniente para añadirlo a tu ludoteca.

Gran juego.

3 comentarios:

  1. Gran juego y gran reseña!

    Es una pasada tratar de adivinar los personajes que van a jugar los demás y tú intentar jugar al despiste para poder jugar todas las acciones dobles posibles.

    Resaltar que el orden del turno es fundamental. Ser primero te garantiza poder seleccionar el edificio que quieras construir entre los disponibles pero es mucho más fácil que te pisen los personajes haciendo que juegues menos acciones dobles.

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  2. Uwe es mucho Uwe... Cada día estoy más convencido que es de manera genérica el mejor autor de la década... Ahí lo dejo 😛

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