lunes, 3 de julio de 2017

Reseña: Ethnos


Autor: Paolo Mori
Publicado por: Cool Mini Or Not, Edge
Año de publicación: 2017
Duración: 40 minutos
Número de jugadores: 2-6 
Mecánica: colección de sets, mayorías y gestión de mano 

Hace poco comentábamos en el blog las buenas sensaciones que nos había dejado el Dogs of War de Paolo Mori (Libertalia, Augustus y Vasco de Gama entre otros).

Hace unas semanas pudimos estrenar este Ethnos que hoy reseñamos.

Componentes

Más de 170 cartas, un tablero principal, varios tableros pequeños de algunas de las razas, 18 losetas de puntuación y 156 marcadores de plástico muy chulos.

Todo correcto, y aunque las fichas de plástico molan bastante, no hay nada espectacular. 


El juego

El juego se desarrolla en tres eras. En cada una de ellas jugaremos hasta que alguien robe del mazo la tercera carta de las tres cartas de dragón. Cuando eso ocurra se puntuará cada una de las regiones del mapa. En la primera era sólo el primer jugador con más fichas puntuará, en la segunda los dos primeros y en la tercera los tres primeros (si hay empates en posiciones se repartirán los puntos).

Los puntos que da cada región se establecen al inicio de la partida de forma aleatoria, colocando tres fichas de puntos al azar en cada una de las regiones. Las fichas se ordenan de menor a mayor de modo que la puntuación vaya aumentando en cada una de las eras.

Los puntos se adjudicarán por mayoría de fichas de cada jugador en cada región. Y esas fichas se colocan jugando cartas.

En tu turno sólo puedes hacer dos cosas: robar carta (de las que hay boca arriba o de la pila) o jugar un grupo de cartas (una banda).

Si juegas un grupo de cartas tienes dos opciones: jugar cartas de uno o más colores pero de la misma raza (por ejemplo todo elfos)  o bien jugar cartas del mismo color (TODAS) con varias razas. En este último caso colocaremos como primera carta de la "banda" la carta de raza que queramos colocar como líder.

Cada raza lleva asociada una acción especial que se ejecuta cuando jugamos una banda liderada por dicha raza (robar cartas extra, colocar marcador en la región que queramos, etc.).

Así, las consecuencias de jugar una banda son dos: activamos la habilidad del líder de dicha banda y colocamos una ficha de nuestro color en la región del color del líder. Para colocar ficha de nuestra banda, dicha banda recién jugada debe ser mayor que el número de fichas que ya tengamos en esa región, es decir, si tenemos tres fichas en esa región, para colocar una nueva deberemos jugar una banda de al menos cuatro cartas.

La gracia del juego está en que cuando jugamos una banda debemos descartar boca arriba el resto de cartas de nuestra mano de modo que esas cartas estarán disponibles desde entonces para que todos podamos robarlas de nuevo. Además, tenemos un máximo de diez cartas en mano, por lo que la chicha del juego está en no engordar nuestra mano de cartas que puedan necesitar los demás.

Como decía, al finalizar cada era se puntúan las mayorías y además, cada jugador obtiene puntos por las diferentes bandas que haya jugado en dicha era. Cuanto más grande es la banda, más puntos da.

Por último, algunas razas tienen puntuaciones extra que requieren determinados requisitos para darnos puntos extra en cada una de las tres eras.



Opinión

La sensación que te queda cuando acabas la primera partida de Ethnos es que es un "Ticket to Ride" de mayorías. La mecánica nuclear es la misma que en el juego de trenes de Alan R. Moon: robo carta o juego carta. Y así es, los parecidos son incuestionables y las sensaciones también se parecen, pero Ethnos se olvida de las rutas y se decanta por las mayorías.

La mecánica de tener que descartar todo lo que te sobra cuando juegas una banda es una auténtica genialidad, obligándote a decidir si juegas rápido bandas pequeñas o engordas tu mano con cartas que quizá tengas que regalarle a los demás. En partida avanzada no podrás jugar bandas pequeñas si quieres colocar ficha en una región en la que estés disputando la mayoría, por lo que deberás arriesgar.

El juego fluye rapidísimo, sin apenas entreturno, igual que las partidas, que no suelen pasar de los 40 minutos.

Otro aspecto positivo es la rejugabilidad. Cada partida de Ethnos se juega con un mazo formado por seis de las doce razas disponibles. En la preparación inicial se sacan al azar seis razas que formarán el mazo, quedando otras seis en la caja. Según la combinación de razas que aparezca el juego va tener matices muy diferentes que los jugones van a saber detectar y  disfrutar.

Y es que Ethnos es eso: un estupendo filler para jugones. Un filler de tablero en el que vamos a tener que tomar rápidas y arriesgadas decisiones para optimizar nuestra mano y no ayudar engordar la del prójimo.

Aunque no tiene demasiada dependencia del idioma, porque cada carta de raza lleva tan solo dos líneas de texto que explican su habilidad, voy a esperar a que salga la edición en castellano por parte de Edge este ercer trimestre de 2017.

Ethons es en definitiva otro grandísimo juego de Paolo Mori, un juego ligero, prácticamente un filler, dirigido a todos los públicos, incluidos los más jugones que, pongo la mano en el fuego, no se van a aburrir con él.

De cabeza a mi ludoteca.

6 comentarios:

  1. Y de escalibilidad cómo va? Siendo de mayorías va bien a 2?

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    1. Hombre, a dos un poco cojo, la verdad. Yo creo que 3, 4 ó 5 es su número

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  2. Todo esto me suena parecido al Worlds Fair 1893... Lo has probado?

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    1. Sí, lo he jugado.
      Es un buen juego también y se tienen las mismas mecánicas, pero con funcionamiento y (sobre todo) sensaciones diferentes.

      Ya te digo, si juegas los dos no se parecen demasiado en cuanto a sensaciones

      Un saludo!

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  3. Por ponerle un pero, no me gusta el azar que se produce cuando no hay mercado de cartas y antes de que nadie baje sus sets teniendo que liberar el resto de su mano a ese mercado. El juego se convierte en rondas sucesivas donde solo robamos cartas a la espera de que la suerte nos acompañe y nos salga lo que estamos esperando. Por lo demás el juego es muy entretenido y deja muy buen sabor de boca

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    1. Pues sí, tienes toda la razón Vander.

      Pero es que en el fondo creo que no deja de ser un filler con un toque de azar. Chicha, pero también azar.

      De todas formas, el hecho de estar buscando una carta a ciegas y que en varios turnos te llegue la que no quieres y te quedes con cara de gilipollas no tiene precio.
      Jajajajajaja

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